Dario Curti
06/11/2007
OTRA TARDE DE LOCURA GRANADERA
 

 

 

   



Antes del partido Bocha da la charla de aliento a sus compañeros


No es para menos, la locura dijo presente una vez más en Benavidez. Los muchachos de la reserva dieron vuelta un partido más complicado de lo que se tenía en carpeta.

Libertador emuló al “Polaco” Roberto Goyeneche con eso de “primero hay que saber sufrir…”. Su rival, La Quinta, se fue al descanso con la mínima ventaja, tras una jugada desafortunada para la defensa del Granadero .

Ese extraño andar del equipo en el primer tiempo derivó en una charla de aliento por parte de su técnico, Miguel González. El seleccionador transmitió confianza a sus dirigidos y les dejó en claro lo siguiente: “si jugamos como sabemos, seguro vamos a ganar el partido. Venimos rompiéndonos el lomo martes y jueves para lograr el ascenso. No salteen los pases y busquen al compañero mejor ubicado, vamos que se puede”.

Con esas palabras dando vueltas en cada una de sus cabezas, los once jugadores de Libertador salieron al campo de juego. Quedó en claro que esa dosis de confianza que les aplicó el DT no despertó el efecto contrario.

Cada pelota dividida fue para el Grana. Cada intento en el ataque de La Quinta fue esfumado por la defensa azul y blanca. Los volantes multiplicaron sus tareas y llegaban al fondo con facilidad. El ingreso de Eirin por derecha fue clave para aprovechar un sector inexplorado hasta ese momento. Tissera, cada vez más influyente en el juego, no se cansó (si se hubiese cansado, no dibujaría lo que les voy a contar dentro de unas líneas) de llegar al fondo tras dejar en el camino a todo rival que cruzase por su trayecto.

Ante todas estas virtudes siempre hay un obstáculo, esta vez, tuvo forma de arquero, y para desgracia del Grana, el muchacho estaba inspiradísimo. Lo dijo el señor Augusto Famularo: “ese arquero es buenísimo, incluso le pega muy bien a la pelota”. No exageró, el uno fue la figura del encuentro.

Por suerte llegó el empate, tras una falta dentro del área, el juez señaló ese punto que separa el grito de gol con la línea de meta. Diego “Bocha” Vanella lo transformó en gol y decretó la paridad.

Costó y mucho el segundo, incluso más que el primero. Pero los buenos jugadores aparecen cuando nadie lo esperaba ó cuando se olvidan de ellos. Gaspar Tissera entró al área con pelota dominada y tras dejar a dos rivales en el camino metió un derechazo bajo y cruzado que apenas desvió el portero pero tocó red, eso es lo importante. Gran festejo, con montonera incluida para el volante izquierdo del equipo.

La resistencia que impuso el portero contrario generó dudas en nuestro goleador, Darío Gigante. Pero a un optimista del gol, nunca le puede faltar esa cuota de confianza ante cada balón que se le cruza por delante. Así es, el papá de Valentino, metió un gran frentazo y la puso pegada al palo. Atrás quedó ese magnifico duelo con el arquero rival. Otra vez ganó Gigante, otra vez ganó Libertador, otra vez disfrutamos de una tarde de locura Granadera….